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La victoria demócrata en Virginia y Nueva Jersey da el primer revés electoral para Donald Trump
Para algunos analistas los resultados electorales de este martes significan una erosión en la coalición de votantes que se movilizaron para apoyar a Trump
La victoria demócrata en las elecciones de este martes a gobernador en Virginia y Nueva Jersey fueron un primer revés para la influencia del presidente Donald Trump, cuyo partido también perdió en Pensilvania, un estado bisagra, un intento de revertir el control progresista en el Tribunal Supremo del Estado.
Dos candidatas demócratas, Abigail Spanberger, en Virginia, y Mikie Sherrill, en Nueva Jersey, se impusieron en sendas contiendas electorales a los candidatos apoyados por Trump con mensajes que contrastaron con la agenda trumpista y se presentaron como alternativas moderadas centradas en la economía y programas sociales.
El mandatario reaccionó con una publicación en Truth Social asegurando que la caída republicana fue porque “Trump no estaba en la papeleta” y por “el cierre del Gobierno (federal)”, que ya es el más largo de la historia del país y que ha afectado a votantes de estados clave como Virginia.
Rompe control republicano
En Virginia, la demócrata Abigail Spanberger será la primera mujer gobernadora del estado, al superar a la candidata republicana Winsome Earle-Sears con alrededor del 55 % de los votos frente al 45 %.
Su victoria marca la recuperación de la gobernación para los demócratas tras cuatro años bajo el mando del republicano Glenn Youngkin y subraya una fuga de moderados que están distanciándose de la Administración Trump, que lleva ocho meses en el poder.
“Esta noche enviamos un mensaje (…) que en 2025, Virginia eligió el pragmatismo sobre el partidismo. Elegimos a nuestra comunidad por encima del caos”, dijo Spanberger en su discurso de victoria en Richmond frente a cientos de seguidores.
Demócratas mantienen poder en Nueva Jersey
Por su parte, en Nueva Jersey, la excongresista Mikie Sherrill se impuso al republicano Jack Ciattarelli, aliado de Trump, y prolonga el control demócrata del ejecutivo estatal.
